La verdadera historia de los leones de la Cibeles

amc0012Atalanta era una hermosa joven que de pequeña fue abandonada en un bosque y fue alimentada por una osa, con el paso del tiempo se convirtió en una experta cazadora y gran corredora. Un buen día, Atalanta, fue a consultar el Oráculo, éste le dijo que no debería casarse, ya que caería sobre ella la desgracia. Atalanta dijo que si algún hombre se quería casar con ella, debería pasar una prueba. La prueba no era otra que echar una carrera, si alguien conseguía ganarla, sería su esposo, en caso contrario, morirían. Muchos fueron los candidatos y muchos murieron.

Un buen día un joven llamado Hipómenes, se presentó a la carrera y ganó, gracias a un pequeño truco. Hipómenes había pedido ayuda a Venus, la diosa del amor, para poder ganar la carrera, Venus le entregó tres manzanas de oro que procedían del jardín de las Hespérides.
Venus le dijo a Hipómenes, que para poder ganar la carrera, debía arrojar las manzanas durante la carrera. Hipómenes, tomó buena nota y durante la carrera fue soltando una a una las manzanas y Atalanta, sin pensar en las consecuencias se puso a recoger las manzanas durante la carrera, perdiendo tiempo y logrando que el apuesto Hipómenes ganara la carrera.
Así fue como Hipómenes pudo ganarse el amor de Atalanta

Al poco tiempo, los enamorados Hipómenes y Atalanta, consumaron su amor en una gruta, la pareja, cegada de amor, no se dieron cuenta de que la gruta era un templo dedicado a la diosa Cibeles, cosa que no gusto mucho a la diosa, que se enfureció y llena ira por la profanación del templo sagrado, castigó a la joven pareja, convirtiéndoles en leones y los condenó a tirar del carro de la diosa eternamente y no volver a mirarse a los ojos.

Atalanta era una hermosa joven que de pequeña fue abandonada en un bosque y fue alimentada por una osa, con el paso del tiempo se convirtió en una experta cazadora y gran corredora. Un buen día, Atalanta, fue a consultar el Oráculo, éste le dijo que no debería casarse, ya que caería sobre ella la desgracia. Atalanta dijo que si algún hombre se quería casar con ella, debería pasar una prueba. La prueba no era otra que echar una carrera, si alguien conseguía ganarla, sería su esposo, en caso contrario, morirían. Muchos fueron los candidatos y muchos murieron.

Un buen día un joven llamado Hipómenes, se presentó a la carrera y ganó, gracias a un pequeño truco. Hipómenes había pedido ayuda a Venus, la diosa del amor, para poder ganar la carrera, Venus le entregó tres manzanas de oro que procedían del jardín de las Hespérides.
Venus le dijo a Hipómenes, que para poder ganar la carrera, debía arrojar las manzanas durante la carrera. Hipómenes, tomó buena nota y durante la carrera fue soltando una a una las manzanas y Atalanta, sin pensar en las consecuencias se puso a recoger las manzanas durante la carrera, perdiendo tiempo y logrando que el apuesto Hipómenes ganara la carrera.
Así fue como Hipómenes pudo ganarse el amor de Atalanta

Al poco tiempo, los enamorados Hipómenes y Atalanta, consumaron su amor en una gruta, la pareja, cegada de amor, no se dieron cuenta de que la gruta era un templo dedicado a la diosa Cibeles, cosa que no gusto mucho a la diosa, que se enfureció y llena ira por la profanación del templo sagrado, castigó a la joven pareja, convirtiéndoles en leones y los condenó a tirar del carro de la diosa eternamente y no volver a mirarse a los ojos.

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